La pizza y tu oferta

Partes de un video de ventas

Hoy en día todos hemos pedido alguna vez una pizza a domicilio. Pero es interesante saber cómo comenzó este mercado.

Nos situamos…

Años 1960, en Estados Unidos, en cada ciudad y pueblo había una o varias pizzerías locales, incluso eran una categoría aparte en las páginas amarillas. El resto hamburgueserías, chinos, y todo lo que se te ocurra, estaba bajo el epígrafe restaurantes.

Tom Monahan, compró una pequeña pizzería local en una pequeña localidad de Michigan. Era una más entre tantas otras.

La historia es apasionante, y si te gusta estudiar de negocios, te animo a que busques referencias.

En lo que ahora importa, Tom creó una estrategia nueva y diferente (en aquel momento, hoy todos lo hacen, copiándole a él).

Quería desarrollar un servicio de entrega a domicilio, y no lo hizo en base a decir que sus pizzas eran mejores o más sanas, el identificó lo que buscaban sus clientes cuando hacían un pedido de pizza a domicilio. Y construyó su oferta desde ahí.

Piénsalo bien, y hoy es complejo ponerse en aquella situación y momento, cuando pides una pizza en tu casa, ¿qué es lo más importante?.

Lo más importante es que tienes hambre :-), y que la quieres rápido.

Tom, creó la oferta; “En 30 minutos o menos, …o es gratis

A fecha de hoy, Domino´s Pizza tiene más de 7000 locales distribuidos en el mundo.

No habló de los ingredientes, ni de la variedad, ni de su horno…. habló de lo que era realmente importante para sus clientes. Pedir y comer en menos de 30 minutos, si además la pizza estaba buena, mejor… pero no era lo decisivo.

Y no menos importante… además de servir rápido y decirlo, había un juego/desafío, si no cumplían el plazo, te la regalaban. Esto transforma una “buena” oferta, en una oferta irresistible.

Este ha de ser el centro e inicio de tu Marketing, crea una oferta no sólo buena, sino irresistible, y por el resto de estrategias y tácticas a su alrededor.

No es una oferta temporal, es algo tan central al corazón de tu negocio, que lo identifica y diferencia.

Si haces esto, no sólo no tendrás que dedicarte a perseguir y convencer clientes, sino que probablemente sean ellos los que te busquen para hacer negocios contigo.

¿Entiendes las necesidades y prioridades de tus clientes tan bien como Tom Monahan?

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